Al momento de diseñar actividades del pensamiento científico se debe cultivar la curiosidad, a través del estímulo de los canales de percepción que activen la memoria desde un nivel inferior y avanzar hacia el desarrollo de habilidades de pensamiento de nivel superior según la taxonomía de Bloom, generando competencias dentro del entorno natural en que los niños y niñas se desenvuelven diariamente y lograr un aprendizaje significativo en el desarrollo del pensamiento científico. Entre algunas características podemos destacar:
- Elaborar la pregunta con un lenguaje claro y conciso adecuado con la edad de los niños.
- Estimular el pensamiento creador, sin enfatizar en la memorización.
- Las preguntas deben tener continuidad, es decir seguir el orden lógico para que el niño logre comprender el asunto por tratar.
- Las preguntas deben ser cortas y retadoras.
- No deben plantearse en forma negativa.
- No elaborar preguntas que puedan responderse con monosílabos, ya que, a menudo no conducen a la reflexión. (Polanco, 2004, p.6)
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